Compartir

Cerebro reptiliano: ¿tenemos realmente esta estructura ancestral?

La idea de que tenemos un cerebro reptiliano en el encéfalo está muy extendida. ¿Es cierta?

¿Tenemos un cerebro reptiliano?

La idea de que los seres humanos tenemos un cerebro reptiliano está muy extendida. Este sería un vestigio que nos dejaron en herencia nuestros antepasados de sangre fría, escamas y que se arrastraban por el suelo, con cara que pocos amigos.

Fuera del ámbito de la psicología y las neurociencias académicas está muy popularizada y extendida la idea de que los seres humanos, junto con otros mamíferos, tenemos algo así como un cerebro reptiliano. No, no es que esa teoría conspiranoica que dice que hay alienígenas con forma de lagarto entre nosotros sea cierta, sino que la idea del cerebro reptiliano dice que en nuestra especie todavía conservamos unas estructuras que poseían nuestros antepasados saurópsidos, unas áreas cerebrales encargadas de un comportamiento muy básico, primitivo e instintivo.

 

Según los defensores de la idea del cerebro reptiliano, esta estructura se encargaría de controlar comportamientos instintivos y se centraría en conductas fundamentales para la supervivencia, incluida la agresividad, el sentido de territorialidad, la dominación y los rituales.

El cerebro reptil estaría lleno de memorias ancestrales y se encargaría de las funciones autonómicas o viscerales como la respiración, el latido cardíaco o actividad vasomotora. También estaría implicado en el equilibrio y el movimiento muscular, encargándose de las respuestas directas y reflejas.

La idea del cerebro reptiliano está muy extendida en la cultura popular, siendo asumida por muchas personas. Sin embargo, lo cierto es que el modelo triúnico es considerado un mito y si bien algunos aspectos sobre los componentes mencionados en el mismo tienen algo de sentido, lo cierto es que no hay ningún estudio que haya conseguido separar las emociones y la racionalidad de forma clara, además que la línea que separa nuestros instintos de supervivencia, emociones y aspectos cognitivos no está muy bien delimitada.