Compartir

Estas son las señales que revelan que TÚ eres la persona tóxica ¡y no te habías dado cuenta!

¿Has pensado que tal vez la tóxica de la relación seas tú? Te contamos cómo detectarlo y ponerle fin de una vez por todas.

Papel de víctima

Quizá nunca lo habías visto de esta manera pero el que tu pareja te haya puesto el cuerno puede aumentar tu toxicidad en las relaciones. Si tú sigues con él/ella a pesar de sus engaños, esto te hace responsable de seguir en una relación tóxica. Sus acciones no son tu culpa pero permitir que te siga tratando de esa manera sí lo es. El papel de víctima suele ser más “cómodo”, pues le dejas el paquete de la culpa a la otra persona, pero esto también es parte de ser una persona tóxica. Es hora de tomar las riendas y decidir qué cosas puedes pasar por alto, cuáles no, cuándo es momento de decir adiós y ser la heroína de tu historia, nunca más la víctima.

Actitudes pasivo-agresivas

Otra de las actitudes más comunes de las mujeres tóxicas, es disfrazar sus comentarios ofensivos o reclamos, bajo sutiles “críticas constructivas. “¿Amor, te has dado cuenta que tu trabajo es pésimo? ¿Nunca pensaste estudiar algo que sí valiera la pena?”. Este tipo de frases afectan el autoestima y confianza de tu pareja. Y lejos de ayudarle a mejorar, reflejan tu inconformidad con tu galán o galana y te hacen ver como una novia tóxica.

No aceptas tus errores

Probablemente sueles reconocer que te equivocaste pero, no es tu fuerte. Además, siempre hallas la manera de compartir la culpa. Tipo “sí, me equivoqué, no debí reaccionar así, pero ¿para qué me dices esas cosas”. Vamos a detenernos a analizar este punto. Si en lugar de eso buscas cómo compartir la culpa, en realidad estás tomando una actitud tóxica que puede dañar tu relación en pareja.

¿Qué puedo hacer?

Como lo dijimos antes, nadie es perfecto, y para que una relación tóxica siga y aumente, se necesitan dos partes, pero si ya notaste que en gran medida tú eres la que propicia estas actitudes, entonces toma aire, busca ayuda psicológica y trabaja en ti. Puedes comenzar yendo sola a terapia y valorar con la especialista si es buena idea que se convierta en una terapia de pareja. Recuerda que el primer paso es aceptar el problema y el siguiente, tomar cartas en el asunto.