Al parecer, el ucraniano Andrzej Novosiolov comenzó la extraña práctica como capricho, una noche de febrero en la que sentía sus pies inusualmente afiebrados, así que probó caminar descalzo sobre la nieve fresca, y encontró la experiencia sorprendentemente agradable.

Aunque sus pies comenzaron a dolerle a los pocos minutos por el frío, se habituó a caminar sin calzado sobre la nieve, pasando cada vez más tiempo en cada sesión. Finalmente, en abril, salió de su casa sin zapatos y fue capaz de pasar todo el día al aire libre de esa forma.

No le resultó sencillo, ya que a menudo se lesionaba al pisar vidrios rotos y otros objetos cortantes. Pero leyendo sobre Olga Gavva, una mujer rusa que había adoptado un estilo de vida similar, decidió no dejar que estos accidentes le impidieran hacer algo que realmente disfrutaba.
Con el tiempo aprendió a caminar de manera intuitiva, entendiendo donde pisar y dónde no. De esta manera, poco a poco llegó un momento en el que no tuvo más necesidad de invertir en calzado. Andrzej afirma ser capaz de caminar descalzo en temperaturas de hasta siete grados bajo cero, y cuando hace más frío que eso, simplemente corre para evitar que sus pies se congelen.

Hasta el momento Andrzej no tuvo problemas en el trabajo, ya que su empleo como programador no requiere un estricto código de vestimenta.
“Trabajamos con los clientes a través de Internet”, dijo. “No importa lo que vista cuando vengo a trabajar.”
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