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“UNA MUJER SIN FILTRO”

Paz es una mujer de 36 años, tiene un buen empleo en publicidad, está casada con un artista, tiene a su mejor amiga, al parecer lleva una vida de ensueño, pero las apariencias engañan, detrás de esa fachada está una mujer a la que todo el mundo vapulea, ignora y sobaja. Incapaz de levantar la voz, la protagonista acudirá a un chamán, quien con una limpia y un par de palabras logra sacar a esta mujer de su silencio.

Una vez surtido el efecto del ritual, el “pecho de esta mujer no es bodega”, literalmente hablando. Con el valor y las agallas de decir lo que piensa y siente, esta mujer buscará el lugar que cree merecer, sin importar a quién pueda llegar a lastimar y a otros les dará su merecido.

Con base en esta premisa se teje una comedia que parece copiada a calca del filme chileno con el mismo nombre, donde se presentan las mismas situaciones y resoluciones, sólo con un poco de tropicalización mexicana.   Fernanda Castillo, en su primer protagónico de cine, sale bien librada, fluye con el género y, cuando surge la catarsis de este personaje, tal vez muchos estarán esperando ver a Mónica Robles, personaje de   El señor de los cielos   con el que   Castillo   ganó notoriedad, sin embargo, la actriz se aleja de este personaje y le da a Paz la hilaridad y visceralidad necesarias para estar en sintonía con la cinta.

Empoderamiento femenino y hallar plenitud en uno mismo son las líneas con las que se ondea esta cinta, la cual ofrece desparpajo y entretenimiento pasajero, dominguero, sin ninguna gracia y con muy poca permanencia para la mente del espectador.

*excelsior

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