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Un bastón inteligente para guiar a personas ciegas.

Se trata de un bastón que permite leer información escrita en el suelo con la ubicación y direcciones.

El bastón es un instrumento necesario para caminar. Pero también lo es para ver en el caso de las personas ciegas. Elena Calvo Marañón, estudiante de 27 años, ha diseñado un bastón inteligente que además de ayudar como hasta ahora, avisa a la persona invidente mediante mensajes de voz a través de su teléfono móvil.

El funcionamiento es más o menos sencillo. Del mismo modo que las tarjetas sin contacto, como el abono de transporte, el bastón posee un lector que reconoce las «etiquetas dejadas previamente en el suelo» y transmite un mensaje al teléfono a través de bluetooth para que una aplicación reproduzca un mensaje con instrucciones o pasos a seguir para llegar a un lugar determinado.

Para ello el bastón se vale de la «identificación por radiofrecuencia» (RFID), un tipo de circuito eléctrico que puede emitir y recibir señales de radio. En el caso de este instrumento de ayuda puede leer las «etiquetas» en las que se graba previamente la información de utilidad para la persona invidente.

A lo largo de los dos últimos años, «mientras trabajaba» cuenta Elena, ha desarrollado este proyecto que partió con el impulso de los trabajos producidos por la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). La aplicación ya estaba hecha, por lo que esta joven estudiante pudo aprovechar la tecnología para crear un bastón inalámbrico.

El proyecto, titulado «Prototipo de bastón electrónico para el guiado accesible en interiores de personas con discapacidad visual», ha sido el proyecto final de carrera de Elena Calvo y, aunque solo ha sido probado en interiores, se está estudiando su aplicación en zonas abiertas. El proyecto ha sido financiado por el Área de Tecnología Electrónica de la Urjan y se enmarca dentro de una serie de trabajos sobre accesibilidad titulados «Ver con las manos» (GuideURJC y mGuiame), desarrollados por investigadores del Área de Tecnología Electrónicade la URJC.

Con el prototipo terminado («es un poco feo, hay que refinarlo», comenta Elena entre risas), ahora hay que implantar las etiquetas(pequeños circuitos eléctricos integrados sin batería) en los lugares indicados, de modo similar a como se viene haciendo en algunas empresas e instituciones públicas. Algo así como el pavimento inteligente que se instaló en Sol pero mucho más sencillo y «mucho más barato», dice.

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FUENTE: http://www.abc.es/

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