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¿PORQUÉ LOS VINILOS NO SON MEJOR QUE LOS DISCOS?

En Estados Unidos, el año pasado, se vendieron el equivalente a 243,5 millones de álbumes digitales, comparado con 165,4 millones de CDs y 6,1 millones de discos de vinilo. Más allá de perder en la competencia por las ventas existe una creencia de que quien consume LPs escucha “mejor” música. ¿Es eso cierto?

Hay, sin duda, algo satisfactorio en escuchar discos de vinilo. Colocarlos en la bandeja, bajar la púa, verlo y sentirlo girar. Es más divertido que escuchar un MP3 o un CD. ¿El sonido es diferente? Seguro. Pero no nos engañemos, no se escucha mejor.

En un nivel teórico, como afirma Dylan Mathews, no existe ninguna razón por la que los vinilos deberían tener mejor calidad de sonido. Existen problemas de base como los mecanismos de codificación que no tienen equivalentes en los CDs. Los vinilos están limitados físicamente por el hecho de que los registros han de ser capaces de ser reproducidos sin saltarse o causar distorsión. Ambas cosas limitan el rango dinámico -diferencia entre la nota más fuerte y la más suave- y la gama de tonos o frecuencias que se pueden escuchar.

Si las notas tienen un tono muy bajo, significa que menos audio va a poder entrar en un tamaño determinado de vinilo. Si las notas son muy altas, la púa difícilmente pueda seguirlas, lo que producirá distorsión. Por distintos métodos, los ingenieros de masterización recortan las notas extremadamente altas o bajas, lo cual altera el producto sonoro final. Ejemplo de esto son los sonidos agudos que se escuchan en numerosas ocasiones al decir las letras “s” o “z”. A veces son retocadas con edición posterior y en otras ocasiones se solicita a los artistas volver a grabar esas pronunciaciones.

Si bien “de-esear” las canciones se utiliza en otros formatos también, en ellos la decisión recae exclusivamente en una cuestión estética, mientras que en el vinilo es una necesidad técnica.

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*PERIODISMO

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