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Ojo a lo que “perdemos” cuando utilizamos Facebook, Twitter o Google para acceder a aplicaciones.

Puede que en alguna ocasión haya sufrido el hackeo de sus cuentas en alguna de las redes sociales como Facebook o Twitter.

Lo más seguro es que después de vivir una situación como esa, es haber procedido a cambiar las contraseñas y autentificar sus perfiles para evitar sufrir un nuevo ataque, ya que la vulneración de una sola de sus cuentas podría poner en marcha un efecto dominó que vaya más allá de una única red social.

Pero ¿realmente esto es de utilidad? Son muchos los usuarios que utilizan sus cuentas de Facebook, Twitter o Google para acceder a otros sitios web, aplicaciones y servicios ¿Cómo han conseguido estos gigantes sociales que externalicemos nuestra confianza de esta forma? Lo cierto es que son cada vez más los que se preguntan por qué para poder utilizar una app ésta necesita conocer nuestro correo electrónico y luego tener acceso a nuestra cuenta pudiendo incluso publicar contenidos en nuestro nombre. No somos robots. Somos seres humanos que comienzan a cansarse de esta situación.

Por ejemplo, ahora, ya no sólo necesita Twitter para poder comentar a través de la red social sus impresiones sobre su serie favorita. Ahora necesita Twitter para poder iniciar sesión en la sección de comentarios en The Washington Post. La verdadera razón de esto la encontramos en que quieren conseguir todos nuestros datos.

Baratunde Thurston escribe en un artículo en fastcompany.com una de sus experiencias personales sobre este tema. Señala que Twitter supo en 2011 que se inscribió en My Pet Monster. Un mes más tarde se unió a UberCab y tan sólo 12 meses después dio acceso a Instagram a su feed de Twitter. Todo esto lo explica para señalar como a través de un rastreador conocen muchos datos sobre sus hábitos más allá de las fronteras de Twitter.

Bromea señalando que la NSA podría recurrir a estos métodos de recopilación de datos a través de los sistemas de inicio de sesión online. Afirma que Google, Twitter y Facebook cada vez acumulan más datos sobre nosotros y se han convertido en una especie de Santa Claus que saben prácticamente todo lo que hacemos.

Con esto pone voz a una demanda colectiva a través de la que se pide que cambien estos sistemas y se permita a los usuarios, por ejemplo, revocar el acceso a aplicaciones que no utilizan desde hace un tiempo o una mayor transparencia en lo referente a los datos que obtienen cuando aceptamos determinadas condiciones de algunos servicios. La verdad es que cada vez estamos depositando mayores niveles de confianza en Facebook, Twitter y Google que, ciertamente, tienen que volver a ganarse.

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FUENTE: http://www.marketingdirecto.com/

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