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ASÍ ES COMO DEBES COBRAR EL DINERO QUE PRESTASTE

La peor parte de prestar dinero. Punto.

Además, uno cree que si le estás prestando a tu familia, no le tendrías que pedir el dinero de regreso o que a la gente menos cercana le va a dar muchísima pena deberte. Pues ninguna de las dos, así que te damos algunos consejos para recuperar tus pesitos.

La hora de la verdad

1. Empieza leve y amable. Entre más pronto les recuerdes, mejor. Por ejemplo, cuando terminen de platicar algo, aviéntate un: “Ah, por cierto, ¿crees que me puedas pasar hoy lo que te presté? Avísame si prefieres darme efectivo o te paso mi cuenta”.

2. Métele urgencia. Como obviamente no les dijiste cuándo necesitabas tu dinero de regreso (si no, no estarías leyendo esto), tienes que ponerles una fecha límite, urgente e innegociable: “oye, la semana que entra me toca pagar colegiaturas, entonces necesito lo que te presté, antes de que acabe junio”, o: “me voy de viaje el primero y voy a necesitar la lana que te presté”.

3. Pónselas fácil. Puedes darles chance de que te vayan pagando cada que corte tu tarjeta o hasta que domicilien tu pago del gym para que te paguen poco a poco y no sea de golpe, pero que no les quede de otra.

4. Factor talento. ¿Tu deudor sabe algo que tú no? Aprovéchalo. Si tu hermano es diseñador, dile que te haga el logo de tu empresa, a tu amigo fotógrafo pídele que le haga unas fotos a tu hijo. Así quedan tablas con algo que les cuesta más que tiempo.

5. Indirectas directas. Si te invitan a cenar puedes declinar sus invitaciones con pedradas tipo: “No, caray, ahorita no puedo porque ando medio corto de lana”. O les puedes decir que vas a la cena, pero vas a necesitar que paguen tu parte.

6. Ordena prioridades. Ya cuando de plano no pinta que te vayan a pagar, piensa qué vale más, tu relación con la persona o el dinero. Le vas a tener que decir esto: “claramente no me valoras como para pagarme, así que olvídalo, pero me lastimaste”. Y piensa que no todo el mundo es tan responsable como tú, no es que no te quiera. Si aprendiste la lección, no todo está perdido.

NUUUUUUUNCA

  • Prestes cantidades que puedan afectar tu economía. Antes de hacer el cheque piensa en el peor escenario: no volver a ver ese dinero. ¿Te afectaría? Entonces no lo hagas. Si no es un NO rotundo y es importante para el otro, ayuda con lo que puedas.
  • No mandes a terceros a cobrar. Esto es entre dos y así se tiene que quedar. MEter a otros solo va a empeorar la situación.

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