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Ser mujer: Lo que sí podemos hacer

Hoy en el día internacional de la mujer, les traje a dos de nuestras grandes mujeres especialistas para hablar de cómo ser mujer, hoy en día, sin morir en el intento.

México es un lugar cada vez más hostil para ser mujer; según el US News & World Report
6 de cada 10 mujeres han sufrido algún tipo de agresión
Feminicidios: Es la máxima expresión de la violencia de género.
10 mujeres son asesinadas al día en México
México es el país número uno en feminicidios en América Latina
En México, se estima que sólo 5 de cada 10 feminicidios son esclarecidos, mientras que los homicidios dolosos alcanzan un 89.6% de impunidad.
Según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en 2020 hubo 3 mil 730 mujeres asesinadas, sin embargo, únicamente 939 son víctimas de feminicidio y los demás casos se investigan como homicidio doloso; es decir que sólo el 25% se indaga con perspectiva de género.


De enero a diciembre de 2020, en México, la incidencia del delito de acoso sexual aumentó en 24.8%. Mientras que la violencia familiar aumentó en 4.5% con 9 mil 881 casos más de los registrados dos años atrás.
El número de llamadas de emergencia al 911 por incidentes de violencia contra la mujer subió 24% de 2019 a 2020
El INEGI reveló que al menos el 66.1% de las 46.5 millones de mujeres mayores de 15 años en el país ha enfrentado violencia de cualquier tipo alguna vez en su vida.

Antecedentes
El Día de la Mujer fue institucionalizado por la ONU en 1975 para conmemorar la lucha de las mujeres trabajadoras, se celebra oficialmente desde 1994.

La primera propuesta para la celebración se hizo en 1910, durante el Segundo Encuentro Internacional de las Mujeres Socialistas.

El hecho puntual que se conmemora ocurrió el 25 de marzo de 1911, cuando más de 100 trabajadoras textiles, mujeres inmigrantes en su mayoría, murieron en el incendio de la fábrica de Triangle Shirtwaist de Nueva York, como consecuencia de las precarias condiciones laborales de las que eran presas.

En nuestras culturas patriarcales, las mujeres nos sentimos obligadas a elegir entre el amor y nuestra individualidad. Muchas mujeres se atrapan en esto, creyendo que su realización dañará sus relaciones y tendrán que pagar un precio muy alto, quizá la pérdida del amor de las personas importantes.
La mayoría de las mujeres llevamos en nosotras esta impronta de lo patriarcal. Nos la tuvimos que tragar para sobrevivir en esta cultura, antes de confrontar a los otros, necesitamos confrontarla en nosotras.
En estas culturas patriarcales, dominadas por lo masculino, las mujeres mismas se condicionan y condicionan a sus hijas a verse como “menos que”, personas que no merecen.
Si una mujer no lidia con su propio dolor de ser mujer en estas culturas patriarcales y acepta los sacrificios como cosa de género, la hija se queda amarrada con mensajes sutiles que instalan en su inconsciente vergüenza, culpa y obligación.
Para crecer como personas, mujeres, manifestando nuestro potencial, necesitamos revisar nuestra relación con lo femenino, con madre y todas las figuras femeninas en nuestra vida y tener el valor de separarnos psicológicamente, actualizando valores, creencias, ideas y visiones.
Las Mujeres liberamos a nuestras hijas cuando conscientemente procesamos el dolor generacional sin pasarle el problema a las hijas. De esta manera, las madres liberamos a nuestras hijas para que las puedan seguir sus sueños sin culpa, vergüenza o sentido de obligación.

Estado Infantil /victimas El estado de la adulta consciente

Proyectar Ser capaces de ver al otro claramente
Culpar a otr@s por nuestros estados de ánimo Tomar responsabilidad por estos
Pedir permiso para tomar nuestro espacio Tomar el espacio que necesitamos
No limites o excesiva rigidez Establecer límites con claridad
El otro (otra) va a salvarme Hacerme responsable de mi vida
Esperar homogeneidad Apreciar la diferencia.

PRINCIPIOS DE CULTURAS PATRIARCALES SOSTENIDAS POR MUJERES QUE NOS AFECTAN
Priorizar hombres (hijos) sobre mujeres (hijas)
Normalizar la represión de los sentimientos, sobre todo la ira en las mujeres
Sentirse avergonzadas por tener necesidades
Sentir vergüenza por descansar o bajarle un poco al ritmo de trabajo
Necesidad de producir /lograr para sentirse valiosas
Violación, inexistencia de límites
Sensaciones de carencia de amor, tiempo, dinero, energía
Sensación de aislamiento, desconexión
“COSIFICAR” no ver a las personas como seres humanos
Demanda de obediencia y complacencia
Violencia es sinónimo de poder
La falta de empatía se admira
Las dinámicas de dominación y sumisión se romantizan, erotizan.
Todo lo que es femenino se ve como inferior

CRECER COMO MUJERES
Habilidad para manejar las emociones, aprendiendo a verlas como una fuente de sabiduría y de acceso para satisfacer nuestras necesidades.
Actualizar tu potencial, venciendo el miedo al rechazo o al fracaso
Saber establecer límites claros y cultivar un sentido claro de quién eres
Aprender a reconocerte y sentirte capaz y merecedora de crear la vida que tú deseas.
Sentirte segura para tomar tu espacio y dar voz a tu verdad
Dejar de cuidar a los demás y de acomodar tu vida para “no hacer olas”
Reconocer y trabajar con lo que te hace auto sabotearte cuando estás a punto de lograr tus metas
Dejar de esperar, consciente o inconscientemente, el permiso o la aprobación de “mamá, papá” u otras personas para reclamar tu propia vida.

ELEMENTOS PARA LA SOBERANÍA
(Bethany Webster)

Auto definición: tú eres la más alta autoridad en lo que concierne tu propio bienestar, lo que está bien y mal para ti.
Límites: nutrirte a ti misma es prioritario
Desarrollar habilidades para lidiar con la incomodidad que llega con el crecimiento
Reconocer que tú eres sagrada, la vida es sagrada, tu cuerpo y la naturaleza son sagradas
Honrar tu cuerpo y su ventana limitada de tolerancia
Asumir tu habilidad de permanecer en tu centro, no importando lo que esté sucediendo
Resiliente ante el cambio: el sentido interno de seguridad te permite permitir que las cosas se muevan, se cambien y se acomoden dónde deben estar
Saber que tu valía personal no necesita ser ganada en batallas. Es inherente, establecida y no abierta a debates.
Tu dolor debe ayudarte para crecer y evolucionar. No ser fuente de vergüenza. Permitirte sentir la dignidad que surge de curar heridas traumáticas.
Reconocer tus conductas patriarcales y alejarte de ellas. Rehusarte a auto fragmentarte y auto abandonarte. Cada situación es una oportunidad de soltar patrones represivos
Discernimiento: tomarte el tiempo de reflexionar, tener un escepticismo sano y una lente crítica basada en la valía personal. No ser fácilmente seducida por ilusiones de fantasías, de rescate, perfección o de “nosotras contra ellos”
Nutrirte en Comunidad: encontrar y cultivar el apoyo mutuo con otras mujeres en el camino de recuperar tu soberanía.