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¿CÓMO TE AFECTA LA CONTAMINACIÓN ACÚSTICA?

El ruido causa estrés y nos pone de malas, te decimos cómo combatir los escándalos que tanto daño nos hacen ¡bájaleeee!

Empecemos por recordar que el sonido son básicamente moléculas que vibran en el aire y mueven el tímpano, empujando el huesito en medio del oído para que también se mueva y empuje la cóclea, que está llena de líquido que hace ondas. Esos movimientos alertan a las células pilosas que tenemos adentro del oído para que le avisen al cerebro que tiene que analizar esos sonidos.

El cerebro entonces analiza si ese ¡bang! fue un disparo o alguien está echando cuetes, para ver si se tiene que asustar o le gusta el sonido, y mandar el mensaje correcto a otras partes del cuerpo.

El cerebro está tooodo el día analizando lo que escuchamos, no solo por si necesita ponerse en alerta, también para bloquear lo que no le sirve. Pero incluso esos sonidos nos hacen daño.

COMO SIEMPRE… LA CULPA ES DEL CORTISOL 

Cuando el cerebro percibe un sonido alarmante, sea una ambulancia, un choque, la licuadora o hasta un bebé llorando, libera cortisol, adrenalina y otras hormonas del estrés que nos ayudan a ponernos a salvo. El punto aquí es cuando no es necesario, solo nos estresamos de a gratis. Entonces no solo nuestro cuerpo está expuesto constantemente a este estrés, también nuestras emociones. Digamos que estás leyendo muy en paz y de repente tu vecino de al lado se pone a aspirar, tu cerebro libera hormonas de estrés por el susto y además de todo te enfureces porque son las nueve de la noche y a quién se le ocurre ponerse a limpiar, generando todavía más estrés. 

AFECTA EN TODO 

Pues ya qué, dirás. Pero no, nada de que ya qué. Cada vez hay más estudios de que el impacto del ruido en nuestro cuerpo, mente y humor es demasiado fuerte como para ignorarlo.

A nuestro sentido del oído: cuando sentimos un ruido demasiado fuerte, las células pilosas pueden desprenderse, causando un daño permanente, pero no tienes que escuchar una explosión para sufrir daños. El ruido crónico, como del tráfico, muchas idas al antro o vivir cerca de un aeropuerto también va mermando esas células pilosas, lo bueno en estos casos es que el daño sí se puede reparar 

A nuestro sueño: las mismas hormonas del estrés liberadas cuando escuchamos algo estruendoso, hacen que nos cueste más trabajo conciliar el sueño y, por lo tanto, todos esos problemas que ya sabemos que trae el no dormir 

A nuestro corazón: estudios recientes aseguran que, entre más ruido, más elevada la presión arterial y hasta mayor posibilidad de infartos

A nuestro peso: no es que le queramos echar la culpa de todo al ruido, pero por la misma respuesta de estrés, nuestras elecciones a la hora de la comida no suelen ser las más saludables

LA PAZ SEA CONTIGO

Pero tienes que buscarla. Estas recomendaciones te pueden ayudar muchísimo y una vez que te acostumbres al silencio, vas a detectar más fácil cuando te llenes de ruido.

Sal a la naturaleza. Es una de las mejores cosas que puedes hacer por tu oído. Si tienes algún parque grande donde no se oigan coches, ve a caminar, lo mismo con las montañas o una playa. Los sonidos de la naturaleza contrarrestan el ruido de la modernidad, ayudan a que bajen los niveles de estrés y mejoran tu humor y memoria

Shot of a little boy relaxing on the sofa with his father at home

Cómprate unos audífonos que cancelen el ruido. Así no le tienes que subir a tu música a todo para callar los ladridos del perro de tu vecino

Usa el ruido blanco. Aunque según tú duermas como piedra, muchos ruidos te afectan sin que te des cuenta, entonces si vives en una calle muy transitada, busca una máquina de ruido blanco que ahogue los ruidos externos

Come frutas y verduras. En serio. Las células pilosas necesitan estar bien nutridas para evitar el daño por radicales libres, las frutas y verduras tienen antioxidantes que protegen estas células para que puedan hacer bien su trabajo

Medita. Sabemos que es difícil, pero es una de las cosas que te pueden ayudar a que los ruidos no te alteren tanto y a disminuir la reacción.