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Maneras de mejorar tu inteligencia emocional

La inteligencia emocional te puede ayudar a enfrentar muchos obstáculos en la vida. ¡Te decimos como mejorarla para tu salud!

La inteligencia emocional se define como la capacidad de los seres humanos para aprender a desarrollar, conducir y expresar correctamente sus emociones, ya sea desde la felicidad o la euforia, hasta la tristeza y el enojo (principalmente estas). En el campo de estudio de la psicología, se ha vuelto crucial que las personas aprendan a manejar sus emociones, especialmente en el momento de relacionarse con las demás personas. ¿Algunas vez has sentido que has explotado a la menor provocación? ¿Que te pones a llorar por detalles que no tendrían por qué detonar eso? ¿Que los pensamientos negativos siempre opacan los positivos? ¡Es hora de ponerle atención a tus emociones! Estas son algunas maneras en que puedes mejorar tu inteligencia emocional.

NO LE TENGAS MIEDO A TUS EMOCIONES

Suena muy obvio, pero te sorprendería cuántas personas deciden esconder su enojo o su tristeza, con tal de no sentirse mal por un rato. Pero como sabemos, eso puede ser contraproducente, y tener el efecto «bolita de nieve», que mientras menos expreses y reflexiones sobre estas emociones, todo se va haciendo más grande, al punto de provocar una avalancha. Hay que entender una cosa: las emociones y los sentimientos son algo humano, y es normal sentirnos así a veces. Lo que debes hacer es preguntarte qué es lo que hace que te sientas de esa manera, y tratar de resolverlo o analizarlo para obtener herramientas que te ayuden. Una de las mejores formas, siempre lo decimos, es auxiliarte de ir con un profesional. ¡La terapia hace maravillas!

ANALIZAR, ANTES DE REACCIONAR

En momentos de tensión, una persona que ha trabajado su inteligencia emocional, prefiere analizar y encontrar una solución, antes que unirse al campo de batalla. A veces es tentador unirse a los gritos y reclamos, pero si puedes controlar esas reacciones y mejor discutirlas cuando sea preciso (y con la mente fría), eso te ayudará mucho, especialmente en situaciones donde necesites estar 100% atenta. Calmarse, escuchar y analizar, puede ser un buen método para no perder el control.

BUSCAR MOTIVACIÓN

Como siempre, los seres humanos vivimos altibajos: a veces te sientes la reina del mundo, a veces ni quieres salir de la cama. La inteligencia emocional no niega esto, pero lo que sí hace es buscar algunas cosas que te motiven a no perder tu buen paso. Para esos días en que estás imparable, busca objetivos que mantengan ese ritmo. Para los días en que te cueste ver el lado brillante de las cosas, al menos fija metas que te ayuden a estar activa y que te motiven (no importa si son dos o tres: busca motivarte para cumplirlas). ¡Siempre hay de esos días! La cosa es, aprender a no perder lo que nos motiva y tratar de mantener la luz optimista.

APRENDE A OBSERVAR Y OBSERVARTE: ESTAR EN EL «AQUÍ Y AHORA»

La gente que ha fortalecido su inteligencia emocional, sabe que sus reacciones, respuestas y sentimientos pueden afectar una interacción, por lo que tienen cuidado al relacionarse con los demás, para que las cosas fluyan y se compliquen lo menos posible. Por otro lado, aprenden a leer a las otras personas para ver cuál es la mejor manera para responder, sin incendiar ni llamar al caos. Aprende a observarTE y a observar a los demás (que va de la mano, claro, con escucharlos, y escuchar tus emociones).

SÉ ACCESIBLE Y ABRE TU PERSPECTIVA

La gente que es inteligente emocionalmente, suele ser accesible a los demás, y de hecho crean un buen ambiente, ya sea personal o de trabajo. Esto es de gran ayuda a la hora de comunicar ideas, mediar situaciones o resolver problemas. El truco es no cerrar tu perspectiva, aprender de lo que los demás tengan que decirte y que las cosas siempre tienen otros puntos desde donde pueden ser vistas. La meta es moverte y saber ver todos los escenarios.

¿Necesitas más ayuda? Lo repetimos, el mejor consejo: la terapia puede ayudarte a desarrollar y analizar correctamente tus emociones. ¡Dale una oportunidad!